Los prestadores de servicio de conexión a Internet venden los paquetes de banda ancha -conocidos como ADSL- con velocidades de subida y bajada de archivos con valores -entre otros- de 64, 128, 256, 512 y 1024 kbps.
Pero sucede, por ejemplo, que si tenemos una conexión de 128 kbps, en el momento en que estamos bajando un archivo, el gestor de descarga nos muestra sólo 16 KBps. La pregunta es: ¿Qué pasó aquí?.
La respuesta es que las dos partes utilizan medidas de velocidad diferentes. La sigla kbps significa "kilobits por segundo", mientras que KBps es "kilobytes por segundo". La diferencia está en que en el primero la unidad de medida es el "bit", en tanto que en el segundo es el "byte".
Por su parte el "bit" es la unidad básica del sistema digital binario y corresponde a un caracter. Y el "byte" es un arreglo de 8 "bits" [8 caracteres]. La solución para saber a cuántos "kilobytes" corresponde una velocidad en "kilobits", es dividir este último entre 8.
En consecuencia, si dividimos los 128 "kilobits por segundo" [kbps] de nuestra conexión entre 8, tendremos una velocidad correspondiente de 16 "kilobytes por segundo" [KBps].
El convertidor de abajo nos ayuda a encontrar el valor correspondiente: